El mar es uno de esos lugares que nunca aparece exactamente igual en una fotografía. La luz, las nubes, el movimiento del agua y las diferentes horas del día transforman constantemente el paisaje.
Fotografiar la costa me permite jugar con esos cambios y buscar composiciones diferentes en un mismo lugar. A veces una imagen nace de un momento tranquilo y otras veces de la fuerza del viento y de las olas.
Cada fotografía intenta conservar una pequeña parte de esa experiencia y transmitir la sensación que tuve al estar allí.

