Cada ciudad tiene una personalidad propia que puede descubrirse a través de sus calles, edificios y espacios cotidianos. La fotografía permite observar esos lugares desde una perspectiva diferente y encontrar belleza en escenas que normalmente pasan desapercibidas.
Me interesa especialmente fotografiar las ciudades sin limitarme a sus lugares más conocidos. Las fachadas, las luces, las personas y los pequeños detalles también forman parte de la identidad de un lugar.
Fotografiar una ciudad es, en cierto modo, construir un recuerdo de ella. Cada imagen conserva una mirada concreta y un momento que con el tiempo puede adquirir un significado diferente.

